Música Clásica

martes, 12 de febrero de 2013

DIABETES MELLITUS


El nombre de la diabetes mellitus, hoy más conocida simplemente como diabetes, fue asignado por los romanos y los griegos. La palabra “mellitus” significa “dulce” en Latín. Al parecer, los romanos descubrieron esta enfermedad  bebiendo la orina de los pacientes para detectar si era más dulce.
Los griegos por su parte, se dieron cuenta de que quienes tenían la orina más dulce, también eliminaban líquidos tan pronto como los tomaban. Entonces dijeron la palabra “diabetes” que en griego significa “sifón”. Es decir que diabetes mellitus es algo así como “sifón dulce”.

 ¿Qué es?
Comúnmente conocida como diabetes, esta enfermedad se desarrolla cuando el páncreas o deja de producir insulina, o no produce suficiente cantidad de esta hormona, o la que produce no funciona bien. La insulina es una hormona producida por el páncreas que le ayuda a las células a extraer la glucosa (un tipo de azúcar). La glucosa en la sangre se utiliza como fuente de energía. La insulina es como un mensajero que lleva un encargo importante, la glucosa, y va tocando a la puerta de las células para que éstas reciban su pedido. En pocas palabras, la insulina es quien regula los niveles de glucosa o azúcar en la sangre. La diabetes mellitus se presenta cuando el páncreas no produce esta hormona en cantidades suficientes o cuando las células del cuerpo desarrollan una resistencia a ella, o “no la dejan entrar”. En cualquier caso, el efecto es el mismo: los niveles de glucosa en la sangre aumentan.


Existen dos tipos de diabetes :
Diabetes tipo 1: Antes se le conocía como “diabetes juvenil” porque por lo general aparece antes de los 35 años, también se le conoce como “diabetes insulino-dependiente”porque la gente necesita inyectarse insulina todos los días para poder metabolizar los alimentos que consumen y depende de ella para vivir. En este tipo de diabetes el páncreas o no produce insulina o produce muy poca. Aunque aún se desconoce exactamente qué la causa, se sabe que el propio sistema de defensa de la persona (sistema inmunológico) ataca y destruye las células productoras de insulina (células beta) y éstas no pueden producir más insulina.

Diabetes tipo 2: Es la forma más común de diabetes y por lo general se desarrolla en las personas de mayores de 40 años. En esta forma de diabetes, lo que sucede es que las células del cuerpo desarrollan resistencia gradual a los efectos de la insulina.
Normalmente, cuando la insulina llega a una célula, manda una señal al interior de esta para que los “transportadores de glucosa” la conduzcan hacia el interior de la célula. Sin embargo, cuando hay resistencia, esta señal es bloqueada y las células no pueden tomar suficiente glucosa de la sangre. Esto ocasiona que los niveles de azúcar en la sangre se eleven, lo cual hace que el páncreas produzca más insulina. Las células beta (del páncreas) se esfuerzan demasiado, y esto produce que eventualmente se desgasten y mueran. Lo más grave de todo, es que no son reemplazables. La causa de este tipo de diabetes está relacionada con la obesidad y con factores genéticos. Tres de cada cuatro personas que padecen este tipo de diabetes, sufren de sobrepeso. El factor hereditario es muy común entre los hispanos.

Gestacional: Se presenta durante el embarazo, por lo general después de que han pasado 20 semanas de gestación. Ocurre cuando las hormonas que produce la placenta para mantener el embarazo se elevan, y el páncreas de la mujer embarazada no puede producir suficiente insulina ya que esas hormonas hacen a las células más resistentes a la insulina.
Lo bueno es que este tipo de diabetes desaparece generalmente después de haber dado a luz, lo malo es que las mujeres que la han padecido tienen más predisposición de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. El riesgo más grande de contraerla lo tienen las mujeres que dieron a luz a un niño que pese más de 9 libras, tienen más de 30 años, son obesas o tienen algún familiar con diabetes mellitus.

Síntomas:
Hay una variedad de síntomas que se presentan con la diabetes. Algunos se deben a la elevación del azúcar en sangre, otros se deben al daño que esta enfermedad causa en los distintos órganos del cuerpo (los ojos, los riñones, el sistema cardiovascular, el sistema nervioso) a lo largo del tiempo. Entre los síntomas de la diabetes tipo 1 y 2 están:
• Mucha sed
• Orinar con frecuencia
• Mucha hambre
• Pérdida de peso
• Debilidad y somnolencia
• Cambios en la visión o visión borrosa
• Náuseas y vómito
• Cansancio
• Infecciones frecuentes o de curación lenta
• Disfunción eréctil
Es necesario aclarar que los síntomas de la diabetes tipo 1 típicamente son más
repentinos. Es decir, en el curso de pocos días, la persona con diabetes tipo 1 empieza a orinar más, nota mucha sed y se puede deshidratar debido a la cantidad de líquido que pierde en la orina y, a veces, el vómito. Es común que estas personas puedan desmayarse, entrar en coma y en algunos casos, pueden morir si no se tratan rápidamente. Por otro lado, los síntomas de la diabetes tipo 2 se van desarrollando a través del tiempo y es poco a poco que van volviéndose más severos. Por un largo período (pueden pasar años) el páncreas trabaja el doble, y los síntomas se presentan cuando ya las células están gastadas.

Causas
La diabetes tipo 1, no se puede prevenir, pues las causas no son claras. Se dice que es probable que hay personas genéticamente predispuestas a desarrollar enfermedades auto inmunes (como es el caso de este tipo de diabetes) que se desencadenan cuando están expuestas a un virus. Otra teorías apuntan a que ciertas toxinas la pueden producir. 

Los investigadores siguen haciendo estudios para determinar a ciencia cierta la causa.

La diabetes tipo 2 por el contrario, puede prevenirse, o al menos, retrasarse, si se
conocen los factores de riesgo: ser obeso e hispano son dos de los ingredientes claves en esta receta. Así que lo ideal es aprender a llevar una alimentación sana desde pequeños, hacer ejercicio y mantener un peso saludable.

sábado, 2 de febrero de 2013

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL


El mejor tratamiento de la hipertensión es una buena prevención que evite su aparición. Para ello es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable:

-No fumar. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión.
-Cuidado con el alcohol. El consumo moderado de alcohol (un vaso de vino al día en las comidas) puede ser beneficioso, pero si es excesivo provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales el corazón y otros órganos.
-Controla tu peso. El sobrepeso es una causa de hipertensión. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes.
Ejercicio. La realización de ejercicio físico regular consigue bajar las cifras de presión arterial. Además, aumenta la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y logra disminuir el riesgo cardiovascular.
-Practicar una dieta cardiosaludable. Los hipertensos deben disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan. También es necesario consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales. Por último, usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.
-Tratamiento farmacológico. Si eres hipertenso no puedes conformarte con las recomendaciones anteriores, ya que es posible que debas seguir un tratamiento farmacológico. Los resultados no siempre reflejan una reducción inmediata de la presión arterial, así que es necesario esperar un poco antes de plantearle al médico un cambio de medicación. Los fármacos antihipertensivos están agrupados en varios tipos:
Diuréticos.
Inhibidores del sistema renina angiotensina (IECA).
Antagonistas de los receptores de angiotensina (ARA-II)
Calcioantagonistas.
Betabloqueantes.
Asociación de fármacos.
Los pacientes que siguen un tratamiento antihipertensivo deben tener en cuenta estos consejos:

-Aunque la presión arterial se haya normalizado no hay que dejar de tomar la medicación nunca.
-Cumplir estrictamente el tratamiento e intentar mantener siempre el horario de ingesta de las pastillas.
-Consulta al doctor si el tratamiento no obtiene resultados, ya que a veces es necesario asociar varios fármacos para controlar la presión arterial. Revisa también la dieta por si algún alimento (por ejemplo, la sal) está impidiendo el efecto antihipertensivo de la medicación.
-El tratamiento debe compatibilizarse siempre con el estilo de vida cardiosaludable.
-Vigila el resto de los factores de riesgo, ya que si no, tus buenas cifras de presión arterial no servirán de mucho.

CLASIFICACIÓN DE LA TENSIÓN ARTERIAL



¿Cuáles son los niveles normales de presión arterial?
-PRESIÓN ARTERIAL NORMAL:
PAS: Menor de 120 mmHg y PAD : Menor de 80 mmHg
Cifras más bajas también pueden considerarse normales, siempre que no provoquen ningún síntoma.
-PREHIPERTENSIÓN ( Las personas que se encuentran en esta categoría corren el riesgo de sufrir Hipertensión Arterial en un periodo menor de 10 años. Por eso es su importancia).
PAS: 120-139 mmHg y PAD: 80-89 mmHg
-HIPERTENSIÓN ESTADÍO 1:
PAS: 140- 159 mmHg y PAD: 90-99 mmHg
-HIPERTENSIÓN ESTADÍO 2:
PAS: Mayor de 160 mmHg y PAD: Mayor de 100 mmHg

*PAS: Presión Arterial Sistólica.
*PAD: Presión Arterial Diastólica.


¿Cómo se mide?
La presión arterial se mide mediante unos aparatos llamados esfingomanómetros, popularmente conocidos como tensiómetros, que deben someterse a las validaciones y homologaciones reglamentarias. Para que la medida obtenida sea correcta debes seguir una serie de indicaciones:

Como la presión arterial cambia a lo largo del día y de la
 noche, haz la medición siempre a la misma hora.
Busca una habitación tranquila, sin ruidos ni interrupciones.
Debes estar relajado. No beber, comer, fumar ni hacer ejercicio físico la media hora anterior.
Reposa 5 minutos antes de la toma.
Siéntate cómodamente con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, no cruces las piernas y quítate la ropa que pueda oprimirte el brazo.
Si el tensiómetro es de brazo, coloca el manguito dos o tres centímetros por encima del codo. Deja la palma de la mano boca arriba y el codo lígeramente flexionado a la altura del corazón.
Si el tensiómetro es de muñeca, pon la muñequera a la altura del corazón.
No hables durante la medición.
Realiza dos mediciones separadas al menos dos minutos y quédate con el resultado de la media de ambas.
Apunta los valores obtenidos para informar a tu médico.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL





Es la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua o sostenida. Para entenderlo mejor es importante definir la presión arterial:
El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano. Esta acción es lo que se conoce como presión arterial. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón y la mínima, con cada relajación.
Esta enfermedad puede pasar inadvertida y es más frecuente a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.

¿Por qué es un factor de riesgo?
- La hipertensión supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo. Este incremento de la masa muscular acaba siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias.
- En aquellos pacientes que ya han tenido un problema cardiovascular, la hipertensión puede intensificar el daño.
- Propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y fenómenos de trombosis (pueden producir infarto de miocardio o infarto cerebral). En el peor de los casos, la hipertensión arterial puede reblandecer las paredes de la aorta y provocar su dilatación (aneurisma) o rotura (lo que inevitablemente causa la muerte).


¿Cómo afecta la presión arterial al cerebro?
Cuando las arterias se vuelven rígidas y estrechas, el riego sanguíneo resulta insuficiente y provoca la aparición de infartos cerebrales (ictus o accidente vascular cerebral isquémico). La elevación de la presión arterial también puede causar la rotura de una arteria y ocasionar una hemorragia cerebral (ictus o accidente vascular cerebral hemorrágico).

¿Cómo afecta la presión arterial a los riñones?
La hipertensión causa rigidez en las arterias que suministran la sangre a los riñones. Pero también perjudica al propio riñón, lo que puede desembocar en una insuficiencia renal que incluso requiera diálisis. Por otro lado, si el riñón resulta dañado se puede producir un aumento de la presión arterial.

¿Cómo afecta la presión arterial a otros órganos?
Si afecta a las arterias de las piernas causa dolor al caminar.
Si daña las arterias de la retina provoca alteraciones en la visión.
En los hombres puede ser causa de impotencia.

Diagnóstico
El diagnóstico se basa en un sencillo procedimiento de medición, aunque en algunos casos son necesarias otras pruebas como el holter de presión arterial. Es imprescindible completar el estudio con un análisis de laboratorio (de sangre y orina) y un electrocardiograma. Para facilitar un diagnóstico es muy importante tener presente estas recomendaciones:

-La hipertensión arterial no produce síntomas y puede pasar inadvertida.
-Es más frecuente a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
-Hay predisposición familiar, aunque se da también en personas sin antecedentes.



viernes, 4 de enero de 2013

TRASTORNOS DE ANSIEDAD



Los trastornos de ansiedad son problemas de salud mental que se relacionan con experimentar en exceso ansiedad, miedo, nerviosismo, preocupación o terror. La ansiedad demasiado constante o demasiado intensa puede hacer que una persona se sienta preocupada, distraída, tensa y siempre alerta.
Los trastornos de ansiedad se encuentran entre los problemas de salud mental más comunes. Afectan a personas de todas las edades, incluidos los adultos, niños y adolescentes. Hay muchos diferentes tipos de trastornos de ansiedad, con síntomas diferentes. Sin embargo, todos tienen una cosa en común: la ansiedad se presenta con demasiada frecuencia, es demasiado intensa, es desproporcionada respecto a la situación del momento e interfiere en la vida diaria de la persona y en su felicidad.
Los síntomas del trastorno de ansiedad pueden presentarse de repente o aumentar poco a poco y persistir hasta que la persona empieza a darse cuenta de que no está bien. A veces la ansiedad crea una sensación de fatalidad y aprensión que parece producirse sin ninguna razón. Es habitual en los que sufren de trastorno de ansiedad no saber qué está causando las emociones, preocupaciones y sensaciones que tienen.
Los diferentes trastornos de ansiedad se denominan con nombres que reflejan sus síntomas específicos:
  • Ansiedad generalizada. Este común trastorno de ansiedad hace que una persona se preocupe excesivamente sobre muchas cosas. Alguien con ansiedad generalizada se preocupa excesivamente sobre la escuela, la salud, la seguridad de sus familiares y el futuro. Puede que siempre piense en lo peor que puede ocurrir.

    Además de la preocupación y el terror, las personas con ansiedad generalizada tienen síntomas físicos, como dolor en el pecho, dolor de cabeza, cansancio, tensión muscular, dolor de estómago y vómitos. La ansiedad generalizada puede llevar a que una persona falte a la escuela o evite actividades sociales. En la ansiedad generalizada, las preocupaciones se sienten como una carga, haciendo que la vida se viva como algo agobiante o con una sensación de no tener control.
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Para una persona con TOC, la ansiedad toma la forma de obsesiones (pensamientos negativos) y compulsiones (acciones para intentar aliviar la ansiedad).
  • Fobias. Son temores intensos a situaciones específicas o a cosas que no son realmente peligrosas, como las alturas, los perros o caerse en un avión. Las fobias normalmente hacen que las personas eviten las cosas que le provocan miedo.
  • Fobia social (ansiedad social). Esta intensa ansiedad se desencadena por situaciones sociales o por hablar delante de otros. Una forma extrema llamada mutismo selectivo provoca que los niños y los adolescentes tengan demasiado miedo como para hablar en ciertas situaciones.
  • Crisis de angustia. Estos episodios de ansiedad pueden ocurrir sin una razón aparente. Una persona que sufre una crisis de angustia tiene síntomas físicos repentinos e intensos que pueden incluir palpitaciones, sensación de ahogo o falta de aliento, mareo, entumecimiento o sensación de hormigueo causados por una hiperactividad de las respuestas normales del organismo ante el miedo. La agorafobia es un intenso miedo a los ataques de pánico que hace que la persona evite ir a cualquier lugar donde sea posible que sufra un ataque de pánico.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT). Este tipo de trastorno de ansiedad es consecuencia de una experiencia del pasado traumática o aterradora. Los síntomas incluyen recurrencia de recuerdos de la experiencia, pesadillas y temor constante después del acontecimiento.

Cómo afectan los trastornos de ansiedad a las personas

Para las personas que sufren trastornos de ansiedad, los síntomas pueden sentirse extraños y provocarles confusión al principio. Para algunos, las sensaciones físicas pueden ser fuertes e inquietantes. Para otros los sentimientos de miedo y fatalidad pueden presentarse sin ninguna razón aparente que pueda hacerles sentirse asustados, desprotegidos o en guardia. Las preocupaciones constantes pueden hacer que una persona se sienta abrumada por cualquier pequeña cosa. Todo esto puede afectar a la concentración, la confianza, el sueño, el hambre y el aspecto.
Las personas con trastornos de ansiedad pueden evitar hablar de sus preocupaciones, creyendo que los demás podrían no entenderlos. Quizá teman ser juzgados injustamente, o que se les considere débiles o temerosos. Aunque los trastornos de ansiedad son comunes, las personas que los sufren pueden sentirse incomprendidas o solas.
Algunas personas con trastornos de ansiedad pueden culpabilizarse. Tal vez se sientan incómodas o avergonzadas, o piensen erróneamente que la ansiedad es una debilidad o un defecto personal. La ansiedad puede hacer que la gente evite ir a lugares o realizar actividades que les gustan.
La buena noticia es que en la actualidad los médicos entienden los trastornos de ansiedad mejor que antes y, con tratamiento, una persona puede sentirse mejor.

¿Qué causa los trastornos de ansiedad?

Los expertos no saben exactamente qué causa los trastornos de ansiedad. Parece que hay varios aspectos que intervienen, como la genética, la bioquímica del cerebro, una respuesta hiperactiva de lucha o huida, circunstancias estresantes de la vida y comportamiento aprendido.
Alguien que tenga un familia con un trastorno de ansiedad tiene una probabilidad mayor de de desarrollarlo también. Esto puede estar relacionado con los genes que afectan la química del cerebro y la regulación de unas sustancias químicas que se denominan neurotransmisores. Pero no todo el mundo que tiene familiares con un trastorno de ansiedad desarrollará problemas de ansiedad.
Las cosas que le ocurren a una persona en la vida pueden favorecer la aparición de los trastornos de ansiedad. Los terribles acontecimientos traumáticos que causan el TEPT son un buen ejemplo.
Criarse en una familia donde otros tienen miedo o están ansiosos puede "enseñar" a un niño a ver el mundo como un lugar peligroso. Del mismo modo, si una persona crece en un ambiente que es realmente peligroso (si hay violencia en la familia del niño o en la comunidad, por ejemplo), aprenderá a tener miedo o a esperar lo peor.
Aunque todo el mundo experimenta una ansiedad normal en ciertas situaciones, la mayoría de las personas —incluso las que experimentan situaciones traumáticas— no desarrollan trastornos de ansiedad. Y las personas que desarrollan trastornos de ansiedad pueden encontrar alivio con un tratamiento y cuidados adecuados. Pueden aprender maneras de manejar la ansiedad y sentirse más relajados y en paz.

¿Cómo se tratan los trastornos de ansiedad?

Para el tratamiento de los trastornos de ansiedad se debe acudir a profesionales de salud mental o a terapeutas. Un terapeuta puede estudiar los síntomas que presenta una persona, diagnosticar el trastorno de ansiedad específico e idear un plan para ayudar a que la persona encuentre alivio.
A menudo se utiliza un tipo concreto de psicoterapia que se conoce como terapia cognitivo-conductual (TCC). En la terapia cognitivo-conductual una persona aprende nuevas maneras de pensar y actuar en situaciones que pueden causar ansiedad y cómo manejar y enfrentarse al estrés. El terapeuta proporciona apoyo y orientación y enseña nuevas habilidades de afrontamiento, como técnicas de relajación o ejercicios de respiración. A veces, pero no siempre, se utiliza medicación como parte del tratamiento para la ansiedad.

Qué hacer?

Tratar el problema puede ayudar a que la persona se sienta que es otra vez ella misma, que se encuentra relajada y preparada para las cosas buenas de la vida. Alguien que esté experimentando un trastorno de ansiedad debería:
  • Hablar con alguno de sus padres o con otro adulto sobre sus sensaciones físicas, preocupaciones y temores. Como los trastornos de ansiedad no desaparecen a menos que se traten, es importante decírselo a alguien que pueda ayudar. Si tus padres no te entienden, habla con un consejero escolar, con un religioso o con otro adulto en quien confíes.
  • Acude a hacerte una revisión. Ve a ver a un médico que te asegure que no hay ningún problema físico que pueda estar causando los síntomas.
  • Trabaja con un profesional de salud mental. Pide a un médico, enfermera o consejero escolar que te recomienden a alguien que pueda tratar problemas de ansiedad. Averiguar qué está causando los síntomas puede ser un gran alivio.
  • Haz ejercicio de manera regular y come y duerme bien. Esto proporcionará a tu cuerpo y tu cerebro el combustible y el tiempo necesario para recargarse.
Intenta ser paciente y mantenerte positivo. Puede que tardes un tiempo en sentirte mejor y en encontrar el valor para enfrentar tus miedos. Pero abandonar la preocupación dejará más espacio para que experimentes mayor felicidad y diversión.



¿QUE ES LA ANSIEDAD?


Es completamente normal preocuparse cuando las cosas se ponen estresantes y complicadas. Pero si las preocupaciones se vuelven abrumadoras, puedes sentir que están dirigiendo tu vida. Si pasas demasiado tiempo preocupado o nervioso, o si tienes dificultades para dormir por la ansiedad, presta atención a tus pensamientos y sentimientos. Pueden ser síntomas de un problema o un trastorno de ansiedad.

La ansiedad es una reacción humana natural que afecta a la mente y al cuerpo. Tiene una importante función básica de supervivencia: la ansiedad es un sistema de alarma que se activa cuando una persona percibe un peligro o una amenaza.

Cuando el cuerpo y la mente reaccionan al peligro o la amenaza, una persona siente sensaciones físicas de ansiedad: cosas como la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, tensión muscular, las palmas de las manos que sudan, un malestar en el estómago y temblor en las manos y las piernas. Estas sensaciones son parte de la respuesta del cuerpo de "huir o luchar". Están provocadas por un aumento de la producción de adrenalina y otras sustancias químicas que preparan al cuerpo para escapar rápidamente del peligro. Pueden presentarse como síntomas leves o extremos.
La respuesta de lucha o huida ocurre instantáneamente cuando una persona siente una amenaza. Pocos segundos después, la parte del cerebro encargada de pensar (la corteza) empieza a procesar la situación y a evaluar si la amenaza es real, y en tal caso, cómo manejarla. Si la corteza envía la señal de no hay peligro, la respuesta de lucha o huida se desactiva y el sistema nervioso puede relajarse.
Si la mente razona que una amenaza puede durar, los sentimientos de ansiedad se prolongan, manteniendo alerta a la persona. Las sensaciones físicas, como la respiración rápida u superficial, las palpitaciones, la tensión muscular y el sudor en las palmas pueden continuar también.

Ansiedad normal

Todo el mundo experimenta sentimientos de ansiedad de vez en cuando. La ansiedad puede describirse como un sentimiento de inquietud, nerviosismo, preocupación, temor o pánico por lo que está a punto de ocurrir o puede ocurrir. Mientras que el miedo es la emoción que sentimos en presencia de una amenaza, la ansiedad es una sensación de un peligro, problema o amenaza que está por suceder.
Los sentimientos de ansiedad pueden ser leves o intensos (o intermedios entre ambos extremos), dependiendo de la persona y de la situación. La ansiedad leve puede sentirse como inquietud o nerviosismo. La ansiedad más intensa puede sentirse como miedo, terror o pánico. La preocupación y los sentimientos de tensión y estrés son formas de ansiedad. También lo son el miedo escénico o la timidez ante la posibilidad de conocer a gente nueva.
Es natural que ante situaciones nuevas, desconocidas o que suponen un desafío se produzcan sentimientos de ansiedad y nerviosismo. Tener que enfrentar un examen, una fecha especial o una presentación importante para la escuela puede desencadenar una ansiedad normal. Aunque estas situaciones no representan una verdadera amenaza para la seguridad de la persona, pueden hacer que alguien se sienta "amenazado" por la posible vergüenza, preocupado por cometer un error, por adaptarse a la situación, por atrancarse con las palabras, por ser aceptado o rechazado o por perder su orgullo. Las sensaciones físicas —como las palpitaciones, las manos sudorosas o las molestias en el estómago— pueden también estar presentes en la ansiedad normal.
Como la ansiedad hace que una persona se ponga en alerta, se concentre y se prepare para enfrentar posibles problemas, la ansiedad puede ayudarnos a hacerlo lo mejor posible en situaciones que requieren nuestra actuación. Pero la ansiedad que es demasiado fuerte puede impedir que demos lo mejor de nosotros. Demasiada ansiedad puede hacer que una persona se sienta abrumada, cohibida e incapaz de hacer lo que necesita hacer.


jueves, 3 de enero de 2013

SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN POR PODERES (PARTE 2)


LAS VICTIMAS:
Las víctimas suelen ser niños de ambos sexos menores de un año. Pueden mostrar todo tipo de síntomas, incluyendo dolor abdominal, apnea, hemorragias, diabetes, diarrea, fiebre, infecciones, vómitos, taquicardia, fallo renal, ataques, pérdida de peso, etc. Suelen ser hospitalizados con frecuencia durante largos periodos de tiempo y llevados a urgencias a menudo. Dado que se trata de enfermedades inexistentes o provocadas por determinadas sustancias o manipulaciones, no suelen responder a los tratamientos médicos o muestran un curso inusual, con recurrencias e intensificaciones no esperadas. A veces, un patrón de síntomas atípicos en una determinada enfermedad puede dar una pista de que algo extraño está pasando.

La mortalidad de estos niños es del 9 - 10 %. Algunos investigadores afirman que muchos casos de muertes inexplicables, incluyendo casos de muerte súbita, podrían tratarse de asesinatos perpetrados por personas con SMP. Sin embargo, a la sociedad le cuesta mucho imaginar y aceptar que una madre o padre pudiera llegar a hacer algo así, de modo que muchos casos no se investigan lo suficiente, por lo que el diagnóstico de SMP no se establece hasta después de que el niño o niña ha sufrido muchas intervenciones médicas y pasado por numerosos hospitales. El hecho de que la madre cambien de médico y hospital con frecuencia, hace aún más difícil percatarse de lo que está sucediendo.


SIGNOS QUE PUEDEN INDICAR LA EXISTENCIA DE UN SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN POR PODERES:
-Enfermedades inexplicables, raras y prolongadas que hace decir al médico que nunca había visto nada semejante.

-Síntomas y signos que son incongruentes o inesperados o aparecen solo en presencia de la madre.

-Tratamientos que resultan ineficaces o que el niño no tolera bien.

-Madres que afirman que sus hijos son alérgicos a gran cantidad de medicamentos y alimentos.

-Madres que no aparecen tan preocupadas como el personal médico por la enfermedad de su hijo/a.

-Síntomas que desaparecen cuando la madre está ausente.

-Una historia de muerte súbita o numerosas enfermedades en hermanos de la víctima.

-La madre empuja a los médicos a realizar numerosas pruebas y tratamientos.

-La salud general del niño es inconsistente con los resultados de laboratorio (que pueden haber sido falsificados o contaminados por la madre).

-Enfermedades que se agravan o reaparecen en cuanto los médicos informan de una recuperación.

TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN POR PODERES:
Una vez reconocido el síndrome, es necesario proteger al niño y retirarlo del cuidado directo de la madre o padre, a quien se le debe ofrecer ayuda más que acusarlo.

Dado que esta es una forma de maltrato infantil, se debe notificar del síndrome a las autoridades. Lo más probable es que se recomiende terapia psiquiátrica para el progenitor involucrado. Sin embargo, dado que este trastorno es raro, se conoce muy poco sobre el tratamiento efectivo.

Pronóstico
Este es un trastorno difícil de tratar en los padres. Hay poca información disponible sobre los mejores tipos de tratamiento y el pronóstico. Generalmente, requiere años de apoyo psiquiátrico.

Los niños pueden requerir atención médica para tratar las lesiones infligidas por su progenitora, al igual que atención psiquiátrica para hacerle frente a la depresión, la ansiedad y otras afecciones que puedan ser provocadas por el maltrato infantil. Algunos niños pueden morir por infecciones u otras lesiones infligidas por padres que sufren el síndrome de Munchaussen por poderes.

Posibles complicaciones
El niño puede presentar complicaciones de lesiones, infecciones, medicamentos, cirugías o exámenes. El riesgo de complicaciones sicológicas como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y otros aumentan en los sobrevivientes del maltrato infantil.

Cuándo contactar a un profesional médico
El médico diagnostica esta afección cuando el niño ha sido sometido a tratamiento por diversos síntomas. Si siente ganas de causarle daño a su hijo, busque atención psiquiátrica de inmediato.

Prevención
La detección del síndrome de Munchausen en una relación padre-hijo puede evitar el maltrato continuado y los exámenes médicos innecesarios, costosos y posiblemente peligrosos.